Morosidad en Argentina: por qué no pagan los deudores
Un récord de morosidad con raíces en el bolsillo
La Argentina atraviesa un récord histórico de morosidad crediticia que ya afecta a casi 6 millones de usuarios de servicios financieros. Una encuesta de D’Alessio Irol/Berensztein, presentada en la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) en Puerto Iguazú, Misiones, ofrece una radiografía detallada de este fenómeno: quiénes dejan de pagar, a quién le deben y cuánto de su ingreso comprometen en esas obligaciones.
Qué dice el dato
El sondeo detectó que el 64% de los consultados está al día con todos sus pagos, mientras que el 35% registra al menos un atraso. De ese grupo, el 15% acumula una demora inferior a 30 días y el 20% supera ese umbral, lo que según los estándares del Banco Central equivale a una situación de mora formal para uno de cada cinco encuestados.
La brecha socioeconómica es contundente: solo el 5% del nivel alto tiene atrasos de más de 30 días, frente al 30% del nivel bajo. Entre las deudas impagas, las tarjetas de crédito bancarias y no bancarias lideran con el 59% de las menciones, seguidas por las facturas de servicios públicos (37%) y los préstamos o descubiertos bancarios (33%). También aparecen deudas intrafamiliares (26%), con billeteras virtuales o apps de préstamos (18%) y de alquiler o expensas (16%).
Respecto de las causas, el 66% de los morosos atribuye su incumplimiento a la caída de ingresos, muy por encima del resto de los motivos. El 58% mencionó los aumentos en luz, cable e internet, y el 27% señaló gastos de salud que no pudo cubrir junto con la cuota. Un 22% citó una emergencia inesperada y un 20% dijo que priorizó el pago de alquiler o expensas.
Por qué importa para el mercado
El dato clave para el sistema financiero y el consumo es el peso de las cuotas sobre el ingreso familiar: el 37% de los encuestados destina entre 41% y 50% de sus recursos al pago de deudas, y el 25% adicional entre 31% y 40%. Es decir, más de seis de cada diez hogares comprometen una porción muy significativa de su presupuesto en obligaciones financieras, lo que deja escaso margen para consumo discrecional y explica en parte la debilidad que muestran ciertos segmentos del gasto de los hogares.
La segmentación por voto en las legislativas de 2025 añade matices: entre los votantes de La Libertad Avanza, el 15% destina más del 50% de sus ingresos a deudas, mientras que entre los de Fuerza Patria esa proporción se concentra más en el tramo de 41% a 50% (39%). Para bancos, fintechs y emisores de tarjetas, estos números son una señal de alerta sobre la calidad de cartera y la capacidad de repago futura, en un contexto donde el 60% de los morosos admite directamente que sus ingresos no alcanzan para regularizar la situación.
Qué vigilar
- La evolución de la morosidad por nivel socioeconómico, dado que la brecha entre el 5% del nivel alto y el 30% del nivel bajo podría profundizarse si persiste la caída del poder adquisitivo.
- El comportamiento de las tarjetas de crédito como principal fuente de atraso, un indicador sensible para bancos y emisores no bancarios.
- La proporción de ingresos destinada al pago de deudas, especialmente el tramo que supera el 40%, como termómetro de la salud financiera de los hogares.
- El diagnóstico de los propios deudores: seis de cada diez afirman que sus ingresos no alcanzan para ponerse al día, lo que condiciona cualquier expectativa de mejora sin una recuperación salarial sostenida.
Fuente: Matías Barbería. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento de inversion.
