Trump retrasa aranceles a China antes de la visita de Xi a Washington
La cumbre entre Trump y Xi Jinping del próximo 24 de septiembre en Washington ya está moviendo decisiones de política comercial antes de siquiera celebrarse: Estados Unidos pospuso el anuncio de un nuevo arancel del 7,5% a productos chinos para no tensar el ambiente previo al encuentro, que será la primera visita de Estado de un líder chino a la capital estadounidense desde Hu Jintao en 2011.
Lo esencial
- Trump recibirá personalmente a Xi en la Base Conjunta Andrews quince años después de la última visita de Estado de un mandatario chino a Washington.
- EE.UU. retrasó un arancel adicional del 7,5% sobre productos chinos por «exceso de capacidad», que habría elevado los aranceles totales a China a cerca del 20%.
- La Casa Blanca también evalúa posponer una decisión sobre venta de armas a Taiwán hasta después de la cumbre de la APEC en Shenzhen (noviembre) y el G20 en Florida (diciembre).
- El encuentro sigue a la cumbre de Trump en Pekín en mayo, donde recibió tratamiento de Estado completo: alfombra roja, salva de 21 cañonazos y guardia de honor del Ejército Popular de Liberación.
Contexto
La cumbre busca estabilizar la tregua comercial acordada en Busan en octubre de 2025, que actualmente vence el 10 de noviembre de 2026. El resultado más probable, según analistas, es una extensión de un año que mantenga en pausa la escalada arancelaria y alivie la presión en torno a los controles chinos a la exportación de tierras raras —minerales esenciales para todo, desde teléfonos hasta cazas de combate, sobre los que Pekín tiene un cuasi-monopolio que ha usado como palanca de negociación—.
La agenda también incluye tecnología, chips y Taiwán, tres de los puntos más sensibles de la relación bilateral. Ninguno de los dos gobiernos parece querer que estas disputas específicas descarrilen la relación comercial más amplia, en momentos de fuerte competencia por tecnología avanzada y minerales críticos.
Por qué importa para los mercados
Los mercados llevan meses operando bajo el supuesto de que la tregua comercial se extenderá, así que el verdadero riesgo no es que el encuentro salga mal, sino que no ofrezca nada nuevo y dejé sin resolver los temas de fondo (tierras raras, semiconductores, Taiwán). El hecho de que Washington esté dispuesto a posponer aranceles y decisiones sobre armamento como gesto de buena voluntad sugiere que ambas partes quieren llegar a la cumbre con margen de maniobra, lo cual reduce —aunque no elimina— el riesgo de una sorpresa negativa para las cadenas de suministro globales y las empresas tecnológicas expuestas a China.
Qué vigilar
- Si la cumbre produce una extensión formal de la tregua comercial de Busan más allá del 10 de noviembre.
- Cualquier señal sobre flexibilización de los controles chinos a la exportación de tierras raras.
- El anuncio pendiente del arancel del 7,5% por «exceso de capacidad», que podría reactivarse si la cumbre no cumple las expectativas.
Fuente: Bloomberg. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento de inversión.
