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El interés compuesto: qué es y por qué importa tanto

El interés compuesto es el que se calcula sobre el capital inicial más los intereses acumulados en periodos anteriores. Dicho de otro modo: tus rendimientos empiezan a generar sus propios rendimientos. Frente al interés simple, que siempre se aplica solo sobre el capital de partida, el compuesto produce un crecimiento cada vez más rápido.

La fórmula

El valor futuro de una inversión con interés compuesto es:

10.000 € al 6 % anual durante 30 añosSolo lo aportado: 10.000 €Año 0Año 10Año 20Año 3057.435 €
Casi todo el crecimiento llega en el último tercio · Capital y Mercados

VF = C × (1 + r)n

  • C = capital inicial
  • r = tipo de interés por periodo (en tanto por uno)
  • n = número de periodos

Ejemplo: 10.000 € al 6 % anual durante 30 años → 10.000 × (1,06)30 ≈ 57.435 €. De esa cantidad, solo 10.000 € es el dinero que pusiste; el resto es rendimiento, y la mayor parte procede de los últimos años, cuando la bola de nieve ya es grande.

La regla del 72

Un atajo mental muy útil: divide 72 entre el tipo de interés anual y obtendrás, de forma aproximada, los años que tarda una cantidad en duplicarse.

  • Al 6 % anual: 72 / 6 = 12 años para duplicar.
  • Al 3 % anual: 72 / 3 = 24 años.
  • Al 9 % anual: 72 / 9 = 8 años.

El factor decisivo es el tiempo

Como el capital crece de forma exponencial, cada año adicional pesa más que el anterior. Empezar a invertir pronto, aunque sea con poco dinero, suele tener más impacto que aportar mucho más tarde. Por eso las aportaciones periódicas y constantes, mantenidas durante décadas, son una estrategia habitual en la inversión a largo plazo.

El interés compuesto también juega en contra

  • Comisiones: un coste del 2 % anual, compuesto durante 30 años, puede reducir el capital final casi a la mitad frente a un producto de bajo coste como un fondo indexado.
  • Inflación: erosiona el poder adquisitivo de tu dinero también de forma compuesta. Lo relevante es la rentabilidad real (rentabilidad menos inflación).
  • Deuda: el saldo impagado de una tarjeta de crédito crece con interés compuesto en tu contra, a tipos muy altos.

Qué vigilar

  • La rentabilidad neta de comisiones e impuestos, no la bruta.
  • La rentabilidad real, descontando la inflación.
  • La frecuencia de capitalización: a igualdad de tipo nominal, cuanto más a menudo se capitaliza, mayor es el resultado.
  • La constancia: interrumpir las aportaciones o retirar el dinero pronto corta el efecto en seco.

Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento de inversión.

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