Un yacimiento que reabre la disputa por Malvinas
El presidente Javier Milei anunció, en un mensaje por cadena nacional, un paquete de medidas destinadas a sancionar a las empresas que participan en Sea Lion, el proyecto petrolero situado en aguas próximas a las Islas Malvinas. La decisión llega después de que las compañías responsables aprobaran a fines de 2025 la decisión final de inversión, tras completar las evaluaciones técnicas, económicas y financieras del yacimiento.
Qué es Sea Lion y quién lo controla
Sea Lion es un desarrollo petrolero mar adentro en el Atlántico sur, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en una zona donde el fondo marino alcanza los 450 metros de profundidad. El proyecto abarca las licencias PL032 y PL004b, dentro de la cuenca Malvinas norte, y pertenece a Navitas Petroleum, de Israel, y a la británica Rockhopper Exploration. Navitas ingresó en 2020 con el 30% de participación y luego escaló hasta controlar el 65% y asumir la operación, mientras Rockhopper mantiene el 35% restante. El hallazgo original de petróleo fue comunicado por Rockhopper en mayo de 2010, y el proyecto atravesó años de estudios hasta la aprobación definitiva de la inversión en diciembre de 2025.
Los números del proyecto
Según datos de Navitas al 31 de julio, el campo cuenta con reservas probadas y probables de 314 millones de barriles. La primera etapa prevé una capacidad de producción de 50.000 barriles diarios, con marzo de 2028 como fecha estimada para el inicio de la extracción. El presupuesto hasta ese punto asciende a 1.800 millones de dólares, a los que se sumarán otros 2.100 millones de dólares para etapas posteriores, en un plan que se extendería durante unos 30 años. En total, la inversión proyectada alcanza los 3.900 millones de dólares.
- Primera fase: 11 pozos submarinos vinculados a una unidad FPSO en el Área de Desarrollo Norte (NDA).
- Segunda fase de la NDA: 12 pozos adicionales, tres años después del inicio productivo.
- Área de Desarrollo Central (CDA): 20 perforaciones iniciales, con extracción proyectada hacia fines de 2030.
- Segunda etapa de la CDA: 18 pozos adicionales.
En total, el diseño contempla más de 60 pozos submarinos distribuidos en dos zonas de desarrollo y cuatro fases de perforación a lo largo de varios años.
Por qué importa para el mercado
El anuncio oficial introduce un factor de riesgo regulatorio y geopolítico para dos compañías cotizadas, Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, cuyo valor bursátil está ligado en buena medida a las expectativas sobre Sea Lion. El Gobierno argentino busca activar la Ley 26.659, que permite inhabilitar en el país a firmas que operen en desarrollos hidrocarburíferos en las islas sin autorización nacional, lo que obligaría a las compañías involucradas —y a sus proveedores— a elegir entre continuar en el proyecto o mantener actividad comercial en la Argentina. Para los inversores en energía y en compañías con exposición al Atlántico sur, la disputa añade incertidumbre sobre cronogramas, costos de financiamiento y el perfil de riesgo país asociado a activos en zonas de soberanía disputada.
Qué vigilar
- La firma y reglamentación del decreto que agiliza las sanciones de la Ley 26.659.
- La reacción de Rockhopper y Navitas ante la amenaza de inhabilitación operativa en la Argentina.
- El trámite en el Congreso del proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional, que ampliaría sanciones a proveedores.
- El avance del cronograma de perforaciones hacia la fecha clave de marzo de 2028, primer hito productivo de Sea Lion.
- La creación del Consejo de Seguridad Nacional y su impacto en la política exterior y de defensa vinculada al Atlántico sur.
Fuente: infobae.com. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento de inversion.