Un fondo indexado es un fondo de inversión que replica un índice (por ejemplo, un índice mundial de acciones) sin intentar seleccionar los «mejores» valores. Un fondo de gestión activa, en cambio, tiene un equipo que compra y vende buscando superar a ese índice. La diferencia práctica más importante entre ambos es el coste.
Por qué el coste lo cambia todo
Un fondo indexado suele cobrar entre un 0,10 % y un 0,40 % anual. Un fondo de gestión activa cobra con frecuencia entre un 1,5 % y un 2,25 % anual, sumando comisión de gestión y depositaría (las cifras varían según el país y el tipo de fondo).
Ejemplo ilustrativo: 10.000 € invertidos durante 30 años con una rentabilidad bruta del 6 % anual se convierten en unos 57.400 € sin comisiones. Con un coste del 2 % anual, el resultado baja a unos 33.000 €. El interés compuesto también funciona en contra cuando se aplica a los gastos.
Qué muestran los estudios
Los informes que comparan de forma sistemática los fondos activos con sus índices (como la serie SPIVA de S&P Dow Jones Indices) llegan año tras año a la misma conclusión: en horizontes de 10 y 15 años, la gran mayoría de los fondos de gestión activa se queda por debajo de su índice de referencia una vez descontadas las comisiones. Además, los fondos que ganan un año no suelen repetir en los siguientes, por lo que elegir «al ganador» del pasado no es una estrategia fiable.
La explicación matemática
El conjunto de todos los inversores obtiene, por definición, la rentabilidad del mercado. Antes de comisiones, la gestión activa en su conjunto empata con la pasiva. Después de comisiones, la gestión activa pierde de media, simplemente porque cuesta más.
Cuándo puede tener sentido la gestión activa
- Mercados poco eficientes o poco cubiertos por analistas (algunas bolsas emergentes, deuda muy específica).
- Estrategias que un índice no ofrece: retorno absoluto, cobertura de riesgos concretos.
- Cuando el coste del fondo activo es realmente bajo y el gestor tiene un proceso consistente y verificable.
Una ventaja fiscal que depende del país: el caso de España
En España, los fondos de inversión domiciliados o comercializados allí (indexados incluidos) permiten el traspaso entre fondos sin tributar por las plusvalías hasta el reembolso final. Esto los hace especialmente eficientes para carteras a largo plazo, frente a los ETF, que tradicionalmente no han tenido ese tratamiento. La mayoría de los países de Latinoamérica no tienen una figura equivalente al traspaso español, así que conviene revisar la fiscalidad de fondos y ETF en tu propio país antes de decidir.
Qué vigilar
- El coste total anual (TER), no solo la comisión de gestión.
- Que el índice replicado encaje con tu objetivo (global, regional, por tamaño de empresa).
- El tamaño del fondo y la solvencia de la gestora.
- No confundir «indexado» con «sin riesgo»: si el mercado cae, el fondo cae.
Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento de inversión. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.