La dolarización es la adopción del dólar estadounidense como moneda de curso legal de un país, en sustitución total o parcial de la moneda nacional. Es una de las decisiones más radicales de política económica, porque un país que dolariza renuncia a tener su propia política monetaria.
Tipos de dolarización
- Oficial o plena: el país elimina su moneda y usa el dólar para todo. Ejemplos en la región: Ecuador (2000), El Salvador (2001) y Panamá, que lo utiliza desde 1904.
- De facto o parcial: la moneda nacional sigue existiendo, pero ciudadanos y empresas usan el dólar para ahorrar, fijar precios de bienes caros o firmar contratos, por desconfianza en la divisa local. Ocurre en distintos grados en varios países con historial de alta inflación.
Qué se gana
- Fin del riesgo de tipo de cambio: desaparece la posibilidad de una devaluación brusca de la moneda propia.
- Importar credibilidad: la inflación tiende a converger hacia la de EE. UU. y los tipos de interés locales suelen bajar.
- Previsibilidad: facilita el comercio, la inversión extranjera y los contratos a largo plazo.
- Disciplina: el Gobierno ya no puede financiar déficits «imprimiendo dinero».
Qué se pierde
- Política monetaria propia: los tipos de interés y la cantidad de dinero los determina de hecho la Reserva Federal, pensando en EE. UU., no en el país dolarizado.
- Prestamista de última instancia: el banco central no puede crear dólares para rescatar a la banca en una crisis; hace falta acumular reservas o líneas de crédito externas.
- Señoreaje: se pierde el ingreso que genera emitir moneda propia.
- Ajuste ante shocks: sin tipo de cambio flexible, un golpe externo (caída de las materias primas que exporta el país, por ejemplo) se absorbe vía menores salarios y empleo, un proceso más lento y doloroso.
Condiciones para que funcione
La literatura económica suele señalar tres requisitos: disciplina fiscal sostenida, un sistema bancario sólido y bien supervisado, y mercados laborales flexibles que permitan ajustar costes sin la vía del tipo de cambio. Además, hace falta contar de entrada con suficientes dólares para canjear la base monetaria en circulación.
Qué vigilar
En un país dolarizado: el nivel de reservas y depósitos en dólares, la salud fiscal, la solidez de la banca y el riesgo país, que sigue existiendo aunque no haya riesgo cambiario. En un país que debate dolarizar: si dispone de reservas suficientes y de un plan fiscal creíble.
Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento financiero.