El riesgo país es la medida del peligro de que un Estado incumpla sus compromisos financieros y, en un sentido más amplio, del conjunto de riesgos (políticos, económicos y legales) que asume quien invierte en esa economía. Cuanto mayor es, más caro le resulta al país financiarse.
Cómo se mide
- Diferencial de deuda soberana (spread): la diferencia entre el interés que paga el bono de un país y el de un activo de referencia considerado seguro, normalmente el bono del Tesoro de EE. UU. al mismo plazo. Se expresa en puntos básicos (100 puntos básicos = 1 %).
- Índice EMBI: el Emerging Markets Bond Index, elaborado por JP Morgan, es el diferencial más citado en América Latina. Un EMBI de 800 puntos significa que ese país paga 8 puntos porcentuales más que EE. UU. por endeudarse.
- Calificación crediticia (rating): las notas que asignan agencias como Moody’s, S&P y Fitch, desde el «grado de inversión» hasta el «bono basura».
- Seguros de impago (CDS): el coste de asegurarse frente a una suspensión de pagos del país.
Qué factores lo empujan
- Nivel de deuda pública en relación con el PIB y su calendario de vencimientos.
- Tamaño del déficit fiscal y credibilidad del plan para reducirlo.
- Reservas internacionales y capacidad de pagar deuda en moneda extranjera.
- Inflación y estabilidad de la moneda.
- Estabilidad política e institucional, respeto a los contratos y seguridad jurídica.
- Contexto externo: un dólar fuerte o tipos altos en EE. UU. tienden a subir el riesgo país de los emergentes.
Por qué importa en el día a día
Un riesgo país elevado encarece el crédito no solo para el Estado, sino para bancos y empresas de ese país, que rara vez se financian más barato que su Gobierno. Eso frena la inversión, presiona el tipo de cambio y puede alimentar más inflación. Un descenso sostenido del indicador, en cambio, abarata la financiación y suele acompañar a fases de recuperación.
Sus límites como indicador
El diferencial es muy sensible al estado de ánimo global de los mercados: puede dispararse por una crisis en otro país emergente sin que hayan cambiado los fundamentos locales. Conviene mirarlo junto con los datos de deuda, reservas y cuentas públicas, no de forma aislada.
Qué vigilar
La evolución del EMBI del país, las revisiones de rating y sus perspectivas, el calendario de vencimientos de deuda en dólares, las reservas del banco central y las negociaciones con organismos como el FMI.
Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento de inversión.