En España existe el Euríbor, una única referencia que usan casi todas las hipotecas variables. En Latinoamérica no hay un equivalente único: cada banco central fija su propia tasa de referencia, con su propio nombre. Pero el mecanismo por el que esa tasa llega hasta la cuota de tu tarjeta, tu préstamo personal o tu hipoteca es exactamente el mismo en todos los países.
La tasa de referencia de cada banco central
- México: Banxico fija la tasa de interés interbancaria a un día, su tasa objetivo de política monetaria. Muchos créditos usan además la TIIE (Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio) como referencia adicional.
- Brasil: el Banco Central, a través del Copom, fija la Selic, la tasa básica de la economía brasileña.
- Colombia: el Banco de la República fija la tasa de intervención de política monetaria; muchos créditos comerciales referencian además el IBR (Indicador Bancario de Referencia), un indicador de mercado.
- Chile: el Banco Central fija la Tasa de Política Monetaria (TPM).
- Perú: el BCRP fija la tasa de referencia de la política monetaria.
- Argentina: el BCRA fija su tasa de política monetaria, en un contexto donde la inflación suele pesar más que la tasa nominal en sí (ver más abajo).
El mismo mecanismo en todos los casos
Cuando el banco central sube su tasa de referencia, sube el coste al que los bancos comerciales se financian entre sí. Ese mayor coste se traslada, con retraso, a los créditos que ofrecen a sus clientes: tarjetas, préstamos de consumo, crédito hipotecario y crédito empresarial. Cuando el banco central la baja, ocurre lo contrario. Es el mismo mecanismo que explicamos en por qué suben o bajan los tipos, solo que cada país tiene su propio nombre para la tasa y su propio calendario de decisiones.
Tasa fija, tasa variable y unidades indexadas
A diferencia de España, donde predomina la hipoteca a tipo variable ligada al Euríbor, en Latinoamérica conviven varios modelos:
- Créditos a tasa fija: la cuota no cambia con la tasa de referencia, pero suele pactarse a un plazo más corto o con una tasa de partida más alta.
- Créditos a tasa variable: ligados directamente a la tasa de referencia o a un indicador de mercado (como el IBR en Colombia).
- Unidades indexadas a la inflación: en Chile, muchos créditos hipotecarios se pactan en UF (Unidad de Fomento), que se ajusta a diario con la inflación; en Argentina existen créditos en UVA (Unidad de Valor Adquisitivo), con el mismo principio. En estos casos, lo que mueve tu cuota no es solo la tasa, sino también la inflación acumulada.
Por qué en algunos países la tasa nominal engaña
En economías con inflación alta (el caso histórico de Argentina es el más claro), una tasa de interés nominal muy alta puede seguir siendo una tasa real negativa si la inflación es todavía más alta. Para saber si una tasa es realmente cara o barata hay que compararla siempre con la inflación del momento, no mirarla de forma aislada.
Qué vigilar
- El calendario de decisiones de tu banco central (en general, entre 6 y 8 reuniones al año).
- Si tu crédito está en tasa fija, variable o en una unidad indexada a la inflación.
- La tasa real (tasa nominal menos inflación esperada), no solo la nominal.
- El indicador de mercado concreto que usa tu banco (IBR, TIIE, etc.), que puede moverse antes que la decisión oficial del banco central.
Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento financiero. Consulta las condiciones concretas de tu crédito con tu entidad.