Una desaceleración que no despeja las dudas de fondo
Los relevamientos privados sobre la inflación de agosto encendieron una señal favorable para el Gobierno: tras el 2,1% registrado en julio, las consultoras ubicaron la variación mensual entre 1,4% y 1,9%. La lectura inmediata es positiva, pero abre un interrogante de mayor alcance: si esa desaceleración alcanza para que el índice de Precios al Consumidor (IPC) empiece a mostrar registros por debajo de 1% antes de que termine el año, tal como proyectó el presidente Javier Milei.
Qué dicen los números
La Fundación Libertad y Progreso presentó la estimación más baja, de 1,4%, seguida por EcoGo con 1,5%, C&T Asesores Económicos con 1,6%, Analytica con 1,7% e Invecq con 1,9%. Todas las proyecciones quedaron por debajo del resultado de julio, aunque con distancias que reflejan diferencias sobre la intensidad real de la baja. Una variación de 1,4% implicaría una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto del mes anterior y se ubicaría incluso por debajo del 1,5% que el Indec había informado para mayo de 2025.
El economista Julián Neufeld, de Libertad y Progreso, explicó que su cálculo de 1,4% se apoyó en la reversión del impacto estacional de las vacaciones de invierno, con alimentos y bebidas no alcohólicas subiendo apenas 1,1% en el mes, además del esquema de actualización tarifaria que moderó el alza de la electricidad. En EcoGo, en cambio, un repunte de 0,3% en alimentos durante la última semana de agosto llevó a recortar la proyección en 0,1 punto porcentual respecto de la semana previa.
Por qué importa para el mercado
El dato no es menor para inversores y analistas que siguen de cerca la trayectoria de precios como termómetro del programa económico. Ricardo Delgado, de Analytica, sostuvo que la inflación transitará entre 1% y 2% hasta fin de año, con los alimentos moderando pero los servicios privados —internet, celulares— creciendo por encima del 2%, lo que actúa como freno a una baja más pronunciada.
Sebastián Menescaldi, de EcoGo, fue más categórico: buena parte de la desaceleración de agosto responde a la reversión de aumentos estacionales que habían impulsado julio, no a una tendencia estructural. Además, anticipó que el tipo de cambio correrá algo más rápido en los próximos meses, lo que dificultará perforar el piso de 1%. Para septiembre, espera un número más cercano a 2% que a 1,5%.
Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, coincidió en que es difícil que la inflación arranque con cero en lo que resta de 2026, aunque no descartó que el índice se mantenga en niveles similares a los de agosto o baje levemente.
A esto se suma un factor externo: el precio del petróleo volvió a subir, con el barril de Brent cotizando a USD 95, lo que genera dudas sobre eventuales aumentos de combustibles en el país y un posible traslado a precios internos. El propio Milei celebró la inflación mayorista de agosto, de 0,8%, aunque ese indicador mide una canasta distinta a la del IPC minorista.
Qué vigilar
- La evolución del tipo de cambio y su posible aceleración en los próximos meses.
- El comportamiento de los alimentos, especialmente verduras (+5,6% en el promedio de cuatro semanas) y frutas (+2,6%).
- La dinámica de los servicios privados, que crecen por encima del 2% mensual.
- El traslado del precio del petróleo (Brent a USD 95) a los combustibles locales.
- La publicación oficial del Indec para confirmar o corregir las estimaciones privadas de agosto.
Fuente: Lucrecia Eterovich. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento de inversion.