Un plan de ajuste que pone contra las cuerdas a Seat
La posible desaparición de Seat como marca ha quedado sobre la mesa tras conocerse el jueves las medidas de reestructuración del grupo Volkswagen para responder a su pérdida de rentabilidad y a la creciente competencia china. El consorcio alemán aprobó un plan para reestructurar 50.000 puestos de trabajo hasta 2030 —que se suman a otros 50.000 despidos ya aprobados en 2024— y planteó el cierre de cuatro fábricas en Alemania. Aunque no confirmó explícitamente el fin de Seat, sí admitió un excedente de producción de 500.000 coches y anunció que simplificará su cartera de producto un 50%, concentrándose en los modelos más rentables. Un día después, en un comunicado adicional, el grupo fue más directo: abrió la puerta a dejar de invertir en la marca Seat a partir de 2030.
Qué dice el dato y por qué importa
El deterioro competitivo de Seat frente a Cupra no es una percepción reciente. Cupra, creada en 2018 dentro de la propia Seat para atraer a un público más joven y centralizar la estrategia de electrificación, ya superó a su matriz en ventas el año pasado: 328.800 unidades entregadas, un 32,5% más, frente a las 257.400 de Seat, un 17% menos. Además, la rentabilidad de los modelos Cupra es superior. Actualmente no hay planes de coches eléctricos bajo la marca Seat ni nuevos modelos previstos, mientras que Cupra concentra toda la apuesta de electrificación y los lanzamientos más rentables del grupo.
El impacto económico no es menor. Seat, entre efectos directos e indirectos, representa aproximadamente el 4% del PIB catalán, el 3% de la ocupación y entre el 10% y el 12% de las exportaciones de Cataluña. La fábrica de Martorell, con más de 15.000 empleos directos, es el mayor centro de trabajo de la región y el eje sobre el que pivota toda la industria de automoción catalana. Si la desaparición de la marca se produjera hoy, las cadenas de montaje de Martorell perderían cerca del 30% de su producción, según las estimaciones actuales sobre el reparto de modelos en las tres líneas de la planta.
Reacciones políticas, empresariales y sindicales
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, prometió actuar para preservar la industria y los empleos, y aseguró mantener contacto con Volkswagen y Seat. El consejero de Empresa, Miquel Sàmper, calificó a Seat como “parte esencial de la historia económica” catalana. Partidos como ERC y Junts insistieron en que Cupra no puede llenar el hueco que dejaría la desaparición de la marca histórica, mientras el ministro de Industria, Jordi Hereu, expresó confianza en mantener a Seat vinculada a proyectos industriales.
Desde el sindicato CC OO, Rafa Guerrero advirtió que eliminar la marca podría poner en riesgo la viabilidad de toda la compañía SEAT S.A., que engloba ambas enseñas, y planteó alternativas como la colaboración con fabricantes chinos para ganar competitividad sin sacrificar la marca, en línea con lo que ya hacen Stellantis, Renault o Ford. El empresariado catalán, por su parte, evita pronunciarse sobre un cierre que considera aún no confirmado, aunque existe preocupación de fondo por un proceso de desindustrialización que ya se llevó marcas como Nissan, Pirelli, Derbi o Yamaha desde 2008.
- Excedente de producción del grupo Volkswagen: 500.000 coches
- Reducción de cartera de producto prevista: 50%
- Empleos directos en Martorell: más de 15.000
- Peso de Seat en el PIB catalán: aproximadamente 4%
Qué vigilar
- El resultado del periodo de negociación entre Volkswagen, sindicatos y administraciones catalanas y españolas.
- Si el grupo alemán confirma o desmiente formalmente el fin de inversiones en Seat a partir de 2030.
- La evolución de la asignación de modelos en las líneas de Martorell y su efecto sobre el volumen de producción.
- Posibles acuerdos de colaboración tecnológica con fabricantes chinos como vía para mantener la marca.
- El impacto en el empleo indirecto y en la cadena de proveedores de la automoción catalana.
Fuente: Josep Catà Figuls. Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento de inversion.